EXPOSICIÓN ORIHUELA:
50 AÑOS DEDICADOS A LAS ARTES PLÁSTICAS 2009-2010

Al igual que de la mezcla del aceite y el pigmento surge el óleo con el que realizar las maravillosas creaciones que se plasman en el lienzo, Bartolomé Roca ha ido mezclando, sobre la base de su visión artística y su genialidad, las más distintas influencias de escuelas pictóricas consolidadas en el panorama mundial hasta conseguir ofrecernos hoy un variado y rico repertorio.

Sus obras trazan un camino seguro, señalado por la transmisión de emociones, captura de sentimientos y dominio de las técnicas para crear regueros de belleza y buen hacer en el largo camino de su vida artística.

Oriolano, mediterráneo y soñador ha sabido plasmar en todas u cada una de sus obras la libertad que rebosa su ser, caminando entre la realidad y la expresividad conceptual de colores y formas.

Esa misma libertad es la que le ha hecho vivir con pasión cada instante de su vida, y volcar esa pasión personal en muestras de religiosidad popular, escenarios diversos y óleos cargados de energía cromática que establece una especialísima relación entre autor y espectador en todas sus obras.

Contemplamos hoy un breve resumen de la creación de este hombre vital y aventurero que no renuncia en ningún instante a experimentar nuevos matices, nuevos temas, nuevas composiciones que surgen de esa herencia levantina y colorista formada en el espíritu de los grandes maestros renacentistas.

La emoción de los sentidos se rinde ante la belleza del instante captada con el talento y el dominio del pigmento que posee, y la rotunda presencia de la luz como motivo que condiciona los colores mágicos y vibrantes tratados con la energía cromática que sale de su interior.

Contemplemos esta aventura artística y vital de un enamorado de los valores eternos de la pintura que hoy se recoge, como apunte de una trayectoria que roza los cincuenta años dedicados a las Artes Plásticas.

Francisco Zaragoza Braem


Dedico esta exposición, con la que quiero celebrar los 50 años en las Artes Plásticas, a la memoria de Don José Soler Cardona, mi querido profesor de dibujo en el Seminario de Orihuela, dándole gracias por haber potenciado en mi esta vocación desde niño.

Bartolomé Roca